miércoles, 24 de junio de 2020

Diferentes normalidades

Hoy he tenido que salir a la calle para acudir al hospital. Eso es lo poco que estoy saliendo. Supongo que no tengo esa urgencia por salir y socializar y al fin y al cabo, tengo cierto síndrome de la caverna. 

Las medidas se han relajado, sin embargo en Madrid sigue habiendo del orden de 1000 contagios semanales (entre los que se confirman por pruebas PCR y los que están en seguimiento por los centros de atención primaria), luego el virus, sigue ahí fuera. Yo no sé qué piensa la gente, si tienen miedo o no, o simplemente pese al miedo han decidido recuperar cierto grado de normalidad, o en algunos casos total normalidad. Yo si tengo miedo, pero influye que soy paciente de riesgo, por lo que supongo que es lógico. 

Cuando salgo observo a la gente. En la calle, en las terrazas, en el hospital, en las tiendas a las que aprovecho para ir las escasas veces que salgo (herbolario, gasolinera, farmacia...)

Veo gente responsable y gente que no lo es. 
Veo gente que camina rápido, pero con una prisa diferente, como de querer volver a un lugar seguro, y gente que toma algo relajadamente en una terraza, sin mantener las distancias, compartiendo risas sin preocupaciones aparentes. 
Veo niños jugando juntos nuevamente, compartiendo balones, comiendo helados, y padres charlando entre ellos, pero también veo gente que mantiene la rutina de los paseos con los niños y el distanciamiento social. 
Veo gente que va con mascarilla y gente que la lleva en la barbilla, cuello, codo o directamente que no la lleva. Y me extrañan ambos comportamientos. Me extraña ver que hay gente que no lleva la mascarilla, supongo que no les importa, o quizá ya han pasado el virus y no lo encuentran necesario. Pero me extraña también mirar a mi alrededor y ver tanta gente con mascarilla. Creo que es algo que nunca habíamos imaginado y de repente forma ya parte de nuestro atuendo y del paisaje de las ciudades. Pero a mi, se me sigue haciendo raro. 
Y sobre todo lo que veo es recelo en las miradas. Gente que mira con desconfianza  a gente aparentemente despreocupada que mira con recelo a quienes les miran a ellos. Hay miradas de desconfianza y miradas retadoras en unos y en otros. 

La "normalidad" avanza y con ella parece que hemos salido dos tipos de sociedades diferentes. 



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