miércoles, 8 de diciembre de 2021

Un año más, un año despues.

 

Hace un año que no pasaba por aquí. Siempre termino volviendo a la escritura. 

Hoy soy más libre que hace un año. Ejecuté decisiones que hacía tiempo que había tomado porque atentaban contra mis principios y mis valores. No me atrevía a dar el paso y por fin me decidí. Es increíble que un cáncer haya sido quien me haya dado el empujón para dejar de vivir una vida que no era mía y me hacía tremendamente infeliz. Supongo que son circunstancias que nos llevan al límite que nos hacen tomar decisiones. No seguir dejándonos arrastrar. 

A veces tengo nostalgia pero estoy segura de haber hecho lo correcto. Porque la nostalgia que siento no es por lo que tenía, sino por lo que yo querría haber tenido. Y eso era una ficción en la que llevaba 20 años metida. 

Pero aún no sé quien soy. O quien era. O quien voy a ser. Voy dando pasos un poco sin sentido. 

Y no tengo claro por donde tengo que seguir ahora. 



Libertad

Una vez leí en algún sitio algo parecido a que ser libre era igual a no tener miedo a escribir. No sé cómo era la frase pero me sentí bastante identificada. 

Yo no me atrevo a ser libre. Cada vez que vuelvo aquí pienso en quien podrá leer lo que escribo y entonces no lo hago. 

Todos somos prisioneros de lo que no queremos compartir con el mundo. Todos guardamos secretos que nos hacen vulnerables. Liberarnos de los secretos, dejar fluir lo que sentimos, nos hará más libres. 









sábado, 21 de noviembre de 2020

Querría volver atrás

Querría volver atrás. 

Me ocurre sobre todo cuando veo a alguien fumando. 

Yo soy Ex-fumadora. Hace un año que lo dejé. Ya lo había dejado antes. La primera vez lo dejé por tres años (cuando me quedé embarazada). A los tres años volví. Luego lo volví a dejar años después, durante otro año. Y de nuevo, volví a fumar. Supongo que esta vez es la definitiva porque ha sido porque he tenido cáncer. 

Y si, querría volver atrás en el tiempo. Pero no atrás hace un año y medio, cuando aún no me habían diagnosticado el cáncer, mi padre aún vivía, yo tenía trabajo y aún no había COVID. La Antigua Normalidad.

Tampoco querría volver a hace tres años, cuando todo era pura rutina y aún más normalidad, mi normalidad. Mi madre aún no había sido diagnosticada de cáncer y por tanto aún vivía, y todos a mi alrededor incluida yo estábamos sanos y teníamos trabajos estables y "satisfactorios". 

Pero no. Yo querría volver aún más atrás. Mucho más atrás. A un tiempo donde no existía dolor ni miedo ni incertidumbre, donde yo era decidida y feliz y estaba segura de mi misma. ¿Cuándo perdí esa seguridad? Lo tengo claramente identificado. Fue exactamente hace 19 años. En ese momento varias cosas sucedían. Mientras me sumergía en una supuesta felicidad me iba perdiendo a mi misma. 

Ahora tengo cosas mucho mejores que las que tenía entonces, en concreto una persona. Pero ese sentimiento de plenitud y de fuerza interior y de seguridad, no lo tengo. Yo no me he recuperado. Pero al menos he tomado la firme decisión de volver a ser quien fui. 

Yo fumaba. Ahora ya no fumo. Y miro los cigarrillos con la nostalgia de saberme a mi misma de otro modo. 

Mi yo de entonces tiene humo. 


jueves, 2 de julio de 2020

Vacaciones

Vacaciones muy diferentes este año, y seguimos confinados por ser de paciente de riesgo, pero hemos cambiado el lugar de confinamiento y así es otra cosa.
Poder disfrutar de esto es un gran privilegio. Así que aquí estoy aprendiendo a dar las gracias.

miércoles, 24 de junio de 2020

Diferentes normalidades

Hoy he tenido que salir a la calle para acudir al hospital. Eso es lo poco que estoy saliendo. Supongo que no tengo esa urgencia por salir y socializar y al fin y al cabo, tengo cierto síndrome de la caverna. 

Las medidas se han relajado, sin embargo en Madrid sigue habiendo del orden de 1000 contagios semanales (entre los que se confirman por pruebas PCR y los que están en seguimiento por los centros de atención primaria), luego el virus, sigue ahí fuera. Yo no sé qué piensa la gente, si tienen miedo o no, o simplemente pese al miedo han decidido recuperar cierto grado de normalidad, o en algunos casos total normalidad. Yo si tengo miedo, pero influye que soy paciente de riesgo, por lo que supongo que es lógico. 

Cuando salgo observo a la gente. En la calle, en las terrazas, en el hospital, en las tiendas a las que aprovecho para ir las escasas veces que salgo (herbolario, gasolinera, farmacia...)

Veo gente responsable y gente que no lo es. 
Veo gente que camina rápido, pero con una prisa diferente, como de querer volver a un lugar seguro, y gente que toma algo relajadamente en una terraza, sin mantener las distancias, compartiendo risas sin preocupaciones aparentes. 
Veo niños jugando juntos nuevamente, compartiendo balones, comiendo helados, y padres charlando entre ellos, pero también veo gente que mantiene la rutina de los paseos con los niños y el distanciamiento social. 
Veo gente que va con mascarilla y gente que la lleva en la barbilla, cuello, codo o directamente que no la lleva. Y me extrañan ambos comportamientos. Me extraña ver que hay gente que no lleva la mascarilla, supongo que no les importa, o quizá ya han pasado el virus y no lo encuentran necesario. Pero me extraña también mirar a mi alrededor y ver tanta gente con mascarilla. Creo que es algo que nunca habíamos imaginado y de repente forma ya parte de nuestro atuendo y del paisaje de las ciudades. Pero a mi, se me sigue haciendo raro. 
Y sobre todo lo que veo es recelo en las miradas. Gente que mira con desconfianza  a gente aparentemente despreocupada que mira con recelo a quienes les miran a ellos. Hay miradas de desconfianza y miradas retadoras en unos y en otros. 

La "normalidad" avanza y con ella parece que hemos salido dos tipos de sociedades diferentes.