He descubierto que tenía estrés crónico, que me encontraba ansiosa y con dificultad para respirar incluso estando sentada en mi salón, aparentemente tranquila, viendo una película, leyendo un libro o simplemente sin hacer nada.
La mente no dejaba de jugarme malas pasadas. Anclada en eventos pasados y tratando de anticipar futuros inciertos y todo ellos totalmente devastadores.
El coronavirus además no hizo más que agravar esta situación de preocupación constante.
Pero desde hace un par de meses he comenzado a hacer cosas que nunca antes me imaginé que podría hacer. He comenzado a hacer yoga y mindfulness regularmente. Procuro posicionarme en el momento presente y trabajo con mi mente en anclajes positivos para tratar de reprogramarme a mi misma. Y contra todas mis creencias pasadas, está funcionando pues cuando consigo ser constante sin duda me siento mejor.
Y estoy volviendo a verme a mi misma, a la que era hace unos años. Y a quererme nuevamente como ser único y completo. Y a disfrutar de mi misma y de mi tiempo y por tanto también hacérselo más fácil a quienes conviven conmigo.
Y he empezado a estudiar porque tengo claro qué quiero ser de mayor cuando todo esto pase. Pero eso, ya lo contaré en otro momento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario